Comunicado de prensa de la Comissió Catalana d’Ajuda al Refugiat, en apoyo de la movilización mundial del 27 de septiembre de 2019 en defensa del clima

Desde 1992, cuando se aprobó la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los gobiernos de todo el mundo, y especialmente los de los países industrializados, han ido incumpliendo sistemáticamente todos los acuerdos climáticos a los que han llegado. La industria de los combustibles fósiles no ha cesado de expandirse, las emisiones de gases de efecto invernadero no han dejado de crecer, la temperatura media global ha ido subiendo y, de seguir así, estamos abocados a un calentamiento en este siglo que los científicos auguran desastroso para el conjunto de la humanidad.

 

El calentamiento global trae consigo sequías cada vez más intensas y destructivas para los cultivos agrícolas, ciclones cada vez más devastadores, lluvias torrenciales que también arruinan los cultivos en lugar de regarlos, aumento de los desiertos, subida del nivel del mar y destrucción de las zonas costeras. Todo ello está pasando ya, especialmente en grandes zonas de África, en el sur y el sudeste de Asia y en Latinoamérica, y está suponiendo la pérdida de su hábitat para gran número de comunidades. Mucha gente está abandonando las zonas rurales más afectadas por los impactos climáticos para irse a los suburbios de las grandes ciudades tropicales. Son los desplazados climáticos, sobre los que no hay estimaciones certeras porque quedan ocultos en lo que se conoce como movilidad rural-urbana. La mayor parte de los actuales desplazados climáticos son internos, no cruzan fronteras, pero ya comienza a haber también migrantes climáticos, y serán cada vez más numerosos si los gobiernos no adoptan las medidas necesarias para poner freno al cambio climático.

 

Las migraciones climáticas son migraciones forzadas para las que, sin embargo, no hay ningún marco de protección internacional similar a la Convención de Ginebra de 1951 sobre refugiados. En este día de movilización mundial en defensa del clima, la Comissió Catalana d’Ajuda al Refugiat queremos llamar la atención sobre la necesidad de ese marco de protección. El cambio climático que estamos viviendo no es un fenómeno natural, hay una responsabilidad política de unos gobiernos que llevan tres décadas vulnerando sus propios acuerdos climáticos. Las personas que huyen de sus países cuando ven sus hábitats destruidos por los impactos climáticos son víctimas de esa inacción política autodestructiva y, por tanto, son merecedoras de protección internacional.